MARA SOSA: LA HISTORIA SE VE DESDE DIFERENTES ÁNGULOS

La profesora Mara Sosa, quien ha atravesado décadas de docencia y procesos históricos profundos,  reflexiona sobre la construcción de la memoria colectiva y la forma en que se ha narrado la historia del país. Su mirada parte de una idea simple pero poderosa: no existe una sola versión de los hechos.

“La historia no se cuenta en un solo libro ni desde una sola voz”, sostiene. Para explicarlo, recurre a una imagen cotidiana: un accidente de tránsito. “Cada testigo ve algo distinto, cada persona interpreta desde su ángulo. Eso mismo ocurre con la historia”, afirma.

Pero, según Sosa, el problema no es solo la diversidad de miradas, sino las miradas que fueron silenciadas. En el marco del trabajo sobre los Sitios de Memoria, la docente subraya que durante décadas hubo relatos que no se permitieron contar en Uruguay. “Hay ángulos de la historia que directamente fueron excluidos”, advierte.

Con 40 años de trayectoria en la educación secundaria, Sosa comenzó a enseñar en plena dictadura y continuó durante la democracia. Esa experiencia le permite identificar continuidades profundas: “Hubo y sigue habiendo un trabajo que es herencia de la Guerra Fría, que utiliza el miedo como herramienta para que no se diga todo”.

El silencio, explica, no fue casual. Detrás hay entramados sociales, familiares y profesionales que atraviesan a toda la sociedad. “Hay familias enteras involucradas, autoridades, profesionales de la medicina, del periodismo, de muchas áreas. Se instaló una lógica binaria: estás de un lado o estás del otro. No hay lugar para el medio”, expresa.

A más de cuatro décadas del fin de la dictadura, Sosa sostiene que recién ahora la sociedad empieza a hablar con mayor libertad. En ese proceso, cita al historiador Gerardo Caetano, quien analizó el impacto del Plan Cóndor en Uruguay y América Latina. “Caetano dice que el Plan Cóndor logró muchos de sus objetivos, pero dejó semillas. Semillas que no pudieron controlar. Y fracasó en algo esencial: en imponer el olvido”, recuerda.

La memoria, dice, siempre termina emergiendo. Y lo hace con una metáfora elocuente: “La memoria es como una cebolla: o la trabajás hasta llegar al corazón, o la dejás y brota sola. Y eso es lo que está pasando en Uruguay”.

Desde los Sitios de Memoria, el trabajo apunta justamente a recomponer ese rompecabezas incompleto. Una historia que durante años se contó desde una sola perspectiva y que todavía algunos sectores intentan mantener así. “Porque así fueron educados, porque eso les da estabilidad emocional, laboral, personal”, explica.

Sin embargo, Sosa es clara en la posición que asumen quienes trabajan en este espacio: “Nosotros estamos del otro lado. Del lado de romper el silencio. Del lado de ayudar a que la historia se escriba completa, con todas sus voces”.

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